Historia

La Cofradía Nuestra Señora de la Pobreza (C.N.S.P.) es creada en el mes de junio del año 1997, con el objetivo de integrar un grupo de cargueros de todas las edades y de esta forma lograr una identidad propia en las distintas actividades donde realiza su participacion

Historia de la virgen de la Pobreza

La Vírgen de la Pobreza es una de las advocaciones de la Virgen María en el catolicismo. Además es considerada por los fieles como la patrona de las ciudades colombianas de Pereira, Cartago y Tadó.
La Vírgen de la Pobreza es una de las advocaciones de la Virgen María en el catolicismo. Además es considerada por los fieles como la patrona de las ciudades colombianas de Pereira, Cartago y Tadó.

María Ramos, era una mujer de 25 años de edad, de vida y costumbres ejemplares, muy piadosa, especialmente devota de la Santísima virgen; iba al convento de los franciscanos a recibir la ropa de los padres para lavarla, coserla y arreglarla. A menudo María Ramos salía a las afueras de la ciudad, fuera de la muralla, a la orilla del río Otún, a lavar la ropa, por nada ni por nadie dejaba su oficio porque confiaba que la Virgen Santísima la liberaría de caer en manos de los peligros y de los enemigos. Y así sucedió, porque nadie nunca le hizo daño alguno. Un indio Pijao Guabío, catequizado y bautizado, después de mucho tiempo confesó hablando de esa mujer “que su parcialidad había hecho grandes esfuerzos por matarla cuando la veían lavando en la orilla del río y no lo habían podido conseguir porque una señora desconocida, con una luz o candela los hacía huir y no permitía que le hicieran daño”. Pues bien, corría el año 1608 cuando la mujer María Ramos que hacia doce años conservaba la costumbre de ir al convento de San Francisco para recibir la ropa de la iglesia, lavarla y arreglarla; recibió entre las piezas para lavar, muna manta o pedazo de lienzo sumamente sucio y lleno de rotos y rasgaduras, que hacía cuatro años servía de “limpión” en el convento; María Ramos lavó aquel limpión y lo extendió al sol para que se secara, no sin antes advertir al abrirlo, un rato después y cuando calculó que ya estaba seco, se acercó a recogerlo para doblarlo y llevarlo a casa, cuando notó en el con admiración unos rasgos de pincel o como pinturas de una reliquia muy antigua y fijándose con más atención su sorpresa se convirtió en alegría porque le pareció que era pintura que representaba a una imagen de la Virgen Santísima a quien ella amaba. Llena de gozo y sin pensar en otra cosa, María Ramos corrió al convento y presentó el lienzo roto a Fray Bernardo Macías, manifestándole su parecer. El padre sin darle mucha importancia al hallazgo por el triste y lamentable estado de la manta, pero descubriendo también al fijarse mucho, algo así como una imagen de María y también por no defraudar la piadosa ilusión de la que se la presentaba tan ufana. Le dijo que la llevara a su casa y la extendiera en un bastidor de cañas y la colocara en un lugar decente. Extendida la manta en el bastidor de cañas en la pobre casa de María Ramos, ella y luego sus vecinas y compañeras de oficio empezaron a invocarla y a confesarle sus necesidades y a tributarle el culto privado de sus corazones sencillos; y la Virgen empezó también a derramar sus gracias sobre ellas y a despachar favorablemente sus suplicas. La devoción pues, se fue aumentando, hasta que fue necesario llevar el manto al templo donde la Iglesia oficializó un público y solemne culto hasta nuestros días. Por esta razón es que la catedral de Pereira lleva el nombre de Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza.